
En cualquier almacén grande, el problema con la calefacción siempre es el mismo: el aire caliente asciende directamente hacia el techo, los vientos fríos entran por las puertas, y las personas que trabajan en el suelo se quedan con frío. Los sistemas convencionales intentan calentar todo el espacio, pero eso significa gastar dinero en algo que no sirve de nada, ya que el calor no llega hasta donde realmente se necesita. La solución no es aumentar la temperatura del termostato, sino dirigir el calor hacia donde realmente hace falta.
Lo que realmente importa Utilizamos calentadores infrarrojos de cerámica PTC. Lo importante aquí es el elemento con coeficiente de temperatura positivo. Este elemento se autoregula, por lo que no se sobrecalienta y mantiene una temperatura constante. La energía infrarroja proporciona calor directamente a las personas, los equipos y las superficies por las que pasa. Es como si fuera la luz solar calentando una superficie, sin desperdiciar energía calentando el aire que está entre ellas. Se obtiene así un confort direccional, que se activa rápidamente, sin necesidad de esperar mucho tiempo.
Por qué funciona en un almacén En un espacio abierto, lo que se necesita es una calefacción que funcione más como una luz de iluminación que como una manta. Se quiere que esté encendida cuando sea necesario y apagada cuando no lo sea, y que el calor se dirija a donde realmente se necesita. Los calentadores infrarrojos de cerámica PTC envían calor a los cuerpos y a las zonas de trabajo donde se necesita, en lugar de enviar calor hacia espacios vacíos en el techo. Los trabajadores sienten rápidamente ese calor constante, lo que ayuda a mantener la concentración y el ritmo adecuado de trabajo. Además, se reduce el consumo de energía, ya que no hay necesidad de luchar contra el aire de todo el edificio. Se trata de un confort dirigido, adaptado a los verdaderos requisitos y procesos de trabajo.
Los detalles que marcan la diferencia El calor direccional significa que la ubicación de los calentadores es muy importante. Hay que instalarlos en altura y orientarlos de tal manera que cubran los pasillos, las áreas de embalaje y las zonas de carga. También es importante evitar que haya luz directa en los ojos y mantener las distancias adecuadas con los materiales inflamables. Dado que el calor infrarrojo calienta las superficies, aún pueden haber corrientes de aire frío en las zonas cercanas a los tobillos. Al combinar estos calentadores con un flujo de aire de baja velocidad, se logra un confort uniforme, sin crear túneles de viento. Estos dispositivos funcionan con circuitos eléctricos normales, por lo que un circuito dedicado y un termostato adecuado garantizan un funcionamiento fiable.